Extracto:Tener varias estrategias no siempre reparte el riesgo: la correlación importa. Aquí tienes un ejemplo hipotético de cálculo y por qué la protección puede fallar.

Tener varias estrategias de trading, es decir, varios conjuntos de reglas para decidir cuándo operar, no garantiza que el riesgo esté repartido. La razón se llama correlación: un número que indica si los resultados de dos estrategias tienden a moverse en el mismo sentido durante el mismo período. Su valor va de -1 a +1. Si la correlación es alta y una estrategia pierde, la otra tiende a perder también.
La correlación no es una etiqueta fija. Se calcula con datos históricos y puede cambiar con el tiempo. Por eso, no basta con contar cuántas estrategias tienes; conviene mirar si comparten factores de riesgo, es decir, fuentes comunes que pueden provocar pérdidas.
Para leer la correlación hay que hablar de riesgo. En finanzas, una medida habitual del riesgo es la volatilidad: cuánto se mueve un resultado alrededor de su promedio. Cuanto mayor es la volatilidad, más incertidumbre hay sobre el resultado.
Dos estrategias pueden parecer distintas y compartir el mismo riesgo. Por ejemplo, una que opera en EURUSD y otra en EURGBP dependen de lo que pase con el euro. Si llega una noticia fuerte sobre la economía europea, las dos pueden caer juntas.
Algunas fuentes de riesgo compartido:
La fórmula teórica del riesgo combinado de dos estrategias es:
σ_portafolio = sqrt(w1^2 × σ1^2 + w2^2 × σ2^2 + 2 × w1 × w2 × ρ × σ1 × σ2)
Ahí, w1 y w2 son los pesos de cada estrategia en la cartera, el conjunto de estrategias o posiciones que usas; σ1 y σ2 sus volatilidades y ρ la correlación. Supongamos dos estrategias, A y B, con volatilidad anual de 10 % cada una y con el mismo peso, 50 % cada una. Es un modelo hipotético, no una recomendación.
El punto central es este: pasar de 10 % a 7,1 % no es lo mismo que eliminar el riesgo. La diversificación ayudó, pero no desapareció el susto.

Ejercicio hipotético. No es un resultado real ni una recomendación.
La correlación no es estable. En periodos de estrés, muchas estrategias tienden a moverse juntas, incluso si antes mostraban una correlación baja. Eso significa que la protección de diversificar se debilita justo cuando más se necesita.
Tampoco conviene confundir estrategias diferentes con riesgos diferentes. Dos sistemas pueden usar horarios, indicadores o monedas distintos y, aun así, reaccionar ante la misma noticia. Lo importante es la fuente común de pérdida, no la apariencia.
La correlación no elimina el riesgo por sí sola. Es una herramienta de análisis para entender qué tan parecido es el comportamiento de dos estrategias. Cuando las piezas de una cartera dependen de factores distintos y la correlación no es demasiado alta, diversificar puede reducir el riesgo. Pero eso nunca es una garantía: las relaciones entre activos cambian, y en condiciones extremas las pérdidas pueden llegar todas juntas.